Ventila tu Casa – Consejos de bienestar

Introducción

“El aire limpio o fresco está libre de partículas y sustancias irritantes”, señala Mario Blei, presidente de la Sociedad de Medicina Residencial, Higiene de Edificios y Toxicología de Interiores en Alemania.

En el exterior, el aire que se respira está en incesante movimiento y se mezcla rápidamente, al paso que en las habitaciones cerradas permanece más o menos quieto. Eso es lo que deja que se concentren allí contaminantes o incluso virus que se habrían dispersado rápidamente en la atmósfera al estar al aire libre.

El dióxido de carbono exhalado asimismo puede ser problemático. En este sentido se puede soportar hasta 1.000 ppm (partes por millón) en el ámbito, apunta el instructor universitario Klaus Fiedler, que lleva 40 años investigando en el campo de la higiene y la medicina residencial.

Pero este valor se puede superar velozmente, señala Fiedler, quien proporciona como un ejemplo la situación de 2 personas durmiendo en una habitación pequeña con ventanas bien cerradas.

Según el catedrático, se podrían lograr mucho más de 2.000 ppm de dióxido de carbono transcurrida la noche. Al día siguiente esas personas podrían sufrir probables secuelas de esto como dolores de cabeza, fatiga o disminución de la capacidad de concentración.

Ventilar varias veces al día

“La gente de forma frecuente ni siquiera se da cuenta de cuándo debe ventilar”, apunta Fiedler. “Con frecuencia se siente el aire viciado solo en el momento en que se produce el contraste, tras llegar de otra habitación”. Por ello, recomienda procurar cambiar completamente el aire de la habitación ventilando tres ocasiones a lo largo del día.

Conviene tener presente, más que nada teniendo en cuenta el coronavirus, que los filtros de aire en la habitación no tienen la posibilidad de sustituir la ventilación constante.

Preste atención a la temperatura y la humedad

Si se quiere tener un tiempo ambiental saludable, no solo se debe prestar atención a la concentración de dióxido de carbono y vapores, sino más bien también a la humedad y la temperatura.

El aire bastante seco puede hacer que se resequen las mucosas. “Esto causa que el cuerpo tenga mucho más adversidades para eliminar las partículas de polvo, las bacterias y los virus aspirados”, enseña Fiedler. “Como resultado, los agentes patógenos tienen mucha más facilidad para entrar en el cuerpo y la persona se resfría mucho más velozmente”.

Tan solo poniendo un cuenco de agua sobre el radiador o unas plantas de interior contribuye a garantizar un óptimo aire en la habitación. No obstante, “si se tienen inconvenientes con el aire bastante seco, es preferible obtener un buen humidificador doméstico”, recomienda.

Tanto si se usan estos aparatos como sin ellos, en términos en general hay que tener en consideración que la humedad no debe ser bastante alta. Si el aire de una habitación es demasiado húmedo y se condensa en las paredes frías, puede aparecer moho.

Sobre todo para la gente alérgica, asmáticas o con otras enfermedades pulmonares, las esporas de moho en el aire pueden convertirse en un verdadero problema.

Pero incluso para la gente que no sufren enfermedades que ya existían  el olor a humedad puede resultar molesto. Lo idóneo es que la humedad relativa de la habitación esté entre el 40 y el 60 por ciento.

Abrir de par en par

Por norma establecida, el moho se desarrolla en las superficies donde se condensa la humedad del ambiente. “De ahí que, más que nada después de cocinar o ducharse, es importante la ventilación de choque”, apunta Mario Blei.

Si se abren las ventanas completamente una vez, la humedad se transporta al exterior mucho más rápidamente. Que después se caldee el espacio produciéndose de nuevo un calor confortable es además de esto un factor esencial para la propia salud, insiste el experto.

Normalmente, la mayoría de la gente se sienten más cómodas a una temperatura de entre 20 y 24 grados centígrados. Sin embargo, Fiedler apunta con razón que la sensación de frío o calor es muy individual.

Las corrientes de aire o las paredes frías asimismo tienen la posibilidad de hacer que la persona sienta frío e incomodidad, aunque el aire de la habitación esté realmente ardiente.

¿Cómo se puede ventilar correctamente?

Los especialistas recomiendan ventilar tres ocasiones cada día. Para ello, hay que abrir todas y cada una de las ventanas de par en par. La manera mucho más rápida de regenerar el aire es la ventilación cruzada. Para esto se abren de par en par las ventanas opuestas y si es requisito las puertas entre las habitaciones.

En invierno, 3 ó 4 minutos son suficientes debido a la una gran diferencia de temperatura entre el interior y el exterior. En verano, el aire de la habitación puede demorar 15 minutos o más en renovarse por completo.

Es esencial tener en consideración que, en caso de una gran concentración de humedad, por ejemplo tras la ducha, es conveniente la ventilación de choque en la habitación. Esto quiere decir que se abre la ventana de par en par, pero se cierra la puerta. De esta forma se impide que el aire húmedo llegue a las otras habitaciones.

Los expertos desaconsejan las ventanas oscilo batientes. En el momento en que hace frío en el exterior, el lintel de la ventana se enfría tanto que la humedad del aire de la habitación se condensa allí y eso puede provocar la capacitación de moho.

Cuando hace más calor en el exterior, la ventana puede permanecer abierta un poco, pero el efecto de ventilación es mínimo gracias a la pequeña abertura y a que falta la diferencia de temperatura con el aire de la habitación.


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